Por: Carlos Martín del Campo R.

Cuando capturamos un ejemplar, generalmente cuando se trata de una verdadero «ejemplar», y lo miramos quien no se ha preguntado y que edad tendrá, pero sabemos que esto no es posible tan fácilmente.

Existen varias formas para determinar el desarrollo y su condición física de la lobina, basados en su geometría y peso, aunque no hablaremos de ellos ahora; sin embargo recordando que la fortuna en la pesca también ocupa un lugar en la caja de señuelos, sabemos que podemos estimar de una forma sumamente sencilla la edad probable de las lobinas capturadas. El método es muy parecido al que se utiliza para determinar la edad de un árbol sabemos que contando las marcas o anillos en una sección del tronco.

La forma de hacerlo es sencillo:

Con mucho cuidado para no lastimar a nuestra captura, es tomar una escama de la región media de un lado del cuerpo, lavela con agua y sequela. Posteriormente hay que observar la escama a contraluz para poder notar una serie de líneas finas paralelas que no son otra cosa que rugosidades, las cuales se forman en la escama a través de cada año.

La edad de las Lobinas 1

Entonces para determinar la edad probable del pez, simplemente habremos que contar los grupos de líneas en la escama, y asignar a cada una, un invierno en la vida de la lobina. Simple ¿no?.

Una lobina por sentido común de mayor tamaño tiene más edad que una de menor tamaño y peso, lo cual suele ser cierto para un mismo embalse, dentro de su propio marco de referencia, pero no necesariamente para otro diferente. Imaginemos un embalse donde las condiciones son óptimas; con clima cálido y cuyas condiciones de PH, forrajesuficiente, temperatura estable, oxigenación, etc., y por otro lado un embalse, ubicado en clima predominantemente frío y sin las excelentes condiciones del primero. Pero si comparamos ejemplares de la misma edad provenientes de ambos embalses, lo mas probable es que las del primer lago sean de mayor tamaño y peso que las del segundo que inclusive en algunos casos nos damos cuenta por la corpulencia de la misma.

Sabemos que la tendencia, al menos para el caso de la lobina, es que el desarrollo en temperaturas frías es mas lento que en clima cálido y por lo tanto las líneas de crecimiento marcadas en la escama, estarán mas juntas unas de otras que en las de clima cálido.

La edad de las Lobinas 3

La vida de las lobinas en clima frío suelen suele ser de mas tiempo que las de clima cálido. Una lobina en una región fría puede alcanzar una edad de 14 a 16 años, mientras que una de región caliente puede vivir de 10 a 12 años. La lobina, al ser un animal de sangre fría, basa su metabolismo en la temperatura del agua principalmente y se «quema» mas rápido cuanto mas acelerado es su desarrollo, igual que ocurre con un motor fuera de borda que se utiliza muy revolucionado durante su vida útil.

De cualquier manera hablar de un espécimen capturado cuya edad ronda los 10 años, representa a un animal «sobreviviente», que mas que por suerte, subsiste gracias a que tal vez ha desarrollado un sentido especial de supervivencia y características genéticas superiores.

En su medio ambiente, tal vez un año de la lobina equivale a 6 o 7 de los nuestros, con la diferencia de que sigue siendo un animal reproductor (aunque también un gran consumidor), pero que inclina la balanza hacia la conservación de su especie y de manera significativa hacia la transmisión de genes conspicuos.

Imaginemos cuantas peripecias tiene que pasar para llegar a vivir tal cantidad de años, como para que un buen día tengamos la fortuna de que se cruce en el camino de nuestro señuelo y termine en el sartén o colgada en la pared.

Esto deberá darnos la pauta para decidir cómo tratar a nuestras capturas.

Aún cuando pongamos en práctica el «Capturar y Soltar» y que por lo tanto creamos que somos dueños de la verdad absoluta, es un hecho que nadie puede negar que alteramos la vida normal de las lobinas o de los peces que capturamos aunado a la falta de conocimientos y por las practicas erróneas que tenemos, por ejemplo: al pez se le debe cansar para poder disfrutarlo, sin saber que dicho cansancio o los periodos prolongados fuera del agua puede lastimarlo causando dolor, tensión y extress condiciones que pueden matarlo (aun cuando creemos que la lobina no sufre dolor por el hecho de que no se queja o emite sonidos que así lo indiquen).

Por lo tanto la pauta para el manejo de los ejemplares capturados deberá ir mas allá de «capturar y soltar», procurando que en el proceso pongamos en práctica todo nuestro esfuerzo y habilidad para causar el menor daño posible, a quien ya nos dio una satisfacción y a la que le debemos la oportunidad de vivir, lo que adiciona un ingrediente especial a lo que yo le llamo la pesca deportiva moderna.