Por: Raúl León Melecio

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Su nombre viene porque se encuentran primordialmente en la corriente de Humbold, en el Pacífico Este entre los 200 ó más metros de profundidad, se dice que no viven más allá de un par de años, crecen hasta llegar a algo cercano a los 50 kilogramos aun cuando sabemos que ejemplares de esa talla son excepcionales y los más rondan entre los 10 y 30 kilos. Siempre nadan en cardúmenes y son altamente predadores, pues van cazando en verdaderas “jaurías” que comen todo lo que está a su alcance, habiendo habido numerosos reportes que atestiguan su efecto depredador contra la fauna local.

Este calamar, por su legendaria agresividad, gran tamaño y conducta depredadora ha generado innumerables historias que le dan la reputación de “el Diablo Rojo” y que lo hacen verdaderamente temido entre los pescadores. Muchos dicen que solo es agresivo en frenesí alimenticio, pero lo cierto es que cuando uno los pesca, están en ese estado y su conducta nos impresiona tanto que deja honda huella en nosotros.

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A título personal, los he visto canibalizarse entre ellos, he visto como despedazan a otro ejemplar herido sin piedad y como comen cualquier cosa, he visto como saltan fuera del agua para tomar una potrera (Este es el nombre que recibe el señuelo para la pesca del calamar) y como son capaces de morder cualquier cosa cuando están en dicho estado alimenticio y no importa lo que me digan o lea, no me metería al agua habiendo calamares ni por todo el dinero del mundo.

Para que sea práctico pescar estos calamares, buscamos que la temperatura superficial se enfríe, que ande entre los 21.5° C (71°F) o menos y se buscan las áreas donde suben a alimentarse durante el día, tradicionalmente en bajos o zonas donde hay fondos rocosos, cantiles o estructuras subterráneas que atraigan peces. Es muy útil saber si hay reportes de capturas y acá en la zona de la Baja Sur, cuando están aquí es en los meses fríos, que pueden ser desde un tardío diciembre y hasta junio, pero más seguro en enero, febrero y marzo.

Las opiniones para pescar este cefalópodo son variadas, hay quienes los desprecian por completo y dicen que su pesca no tiene gracia alguna, o quienes les hacen el feo aduciendo que no son peces o quienes, como yo, cuando llegan a estas aguas, los buscamos ávidamente porque dan gran diversión. Lo cierto es que se comen y pueden ser sabrosos, pero limpiarlos es una monserga y prepararlos otra tanta y eso, sumado al hecho de que ensucian toda la embarcación y apestan a rayos hace que los pescadores suelan más bien evitarlos en el fondo más por esas razones que por su “deportividad”, pues nadie que haya pescado un calamar de Humbold podrá decir que no jalan duro o que no dan tremenda pelea.

Humbold Squid 2

Cuando vamos tras el Humbold, buscamos aguas frías y bajos como ya he dicho y una vez que llegamos a la zona, la pesca se realiza con jigs. Lo mejor es usar potreras, que son jigs muy grandes, de unos 60 centímetros y muy pesadas, de 8 a 10 onzas que tiene bulbos fluorecentes escalonados entre “potreras” que son coronas de espinas sin muerte, pero si no se tiene estos señuelos cualquier jig para pesca vertical funcionará a condición de que lleve un anzuelo triple grande abajo y que de preferencia sea de colores brillantes o fluorecentes. El beneficio de la potrera es que al tener tanta espina, el calamar se clava y mantiene clavado más fácil y al no tener contra as puntas liberarlo es también muy sencillo mientras que cuando se pesca con jigs con triples es frecuente que el calamar se desgarre y se suelte y a veces desanzuelearlo es un problema.

Se puede pescar con cualquier equipo, pero por ser pesca vertical, el uso de líneas GSP (Trenzadas o super líneas) es muy conveniente, pues brinda mucha sensibilidad y permite que el jig se hunda rápido y fácil. Igualmente el demás equipo, puede ser cualquiera pero el equipo para jiging se agradece mucho, sobre todo las cañas cortas pues estos animales jalan como demonios y pareciera que el ideal es usar 50 libras, pues aunque con 30 se les puede pescar bien, la realidad es que en ocasiones se cuelgan dos o más de la potrear o canibalizan al que tenemos y con 30 libras sacamos calamar mordido o mutilado que no podemos liberar y nos tardamos mucho en su pesca.

Humbols Squid 1

Estando en la zona, se deja ir el jig a fondo y se tiene especial cuidado al ir bajando pues, el pique, no se siente, simplemente el jig deja de bajar, como si llegara al fondo o más aun, como si se hubiera soltado el jig. Lo que pasa es que el calamar lo toma a la caída y eso suspende el descenso y es en ese momento donde tenernos que meter el freno y clavar. La primera sensación es de simplemente peso, mucho peso y luego comienza la pelea que es a peso bruto y con jalones fuertes. A veces daría la sensación de estar pescando simplemente una cobija empapada, pues pesan y mucho, pero a veces sus carreras pueden ser largas y poderosas, aunque no son muchas.

Es muy frecuente que si se suelta un calamar y seguimos moviendo el jig, casi de inmediato volvamos a clavar ya que cuando uno muerde se viene los demás con él. Igual de frecuente es que se cuelguen dos o más de un mismo jig o que se peleen por el mismo o comiencen a comerse al que tenemos en la línea y eso incrementa el peso y el jalón considerablemente.

Cuando acercamos al animal, pareciera una escena sacada de una película de ciencia ficción (o de terror) al ver esa enorme criatura mover sus tentáculos en superficie y cambiar de colores como si presionáramos una pantalla de LSD con el dedo, pero por todo su cuerpo. En estos momentos, casi siempre hay otros calamares bajo la superficie y si nuestro compañero lanza un jig en superficie pronto será tomado y es en estos raros momentos que podemos inclusive castear un popper y será tomado por otro calamar pues como hemos dicho, atacan todo.

Humble squid Fight

Si decidimos izar la pieza, aquí viene la novatada que tanto disfruta uno hacer a los nuevos en esta pesca pero que resulta tan desagradable para la víctima: se le pide al pescador que lo acerque sujetando el líder o que lo enganche el mismo y cuando así lo hace, el calamar le escupe toda la tinta en la cara y esas manchas no salen (y el hedor tampoco). Si no se desea bromear a nadie, simplemente se acerca en paralelo a la embarcación y se le clava el gancho en la capucha para que se le levante por la capucha con los tentáculos colgando al agua y arroje la tinta al mar.

Al revisar al animal constatamos la razón para temerle: cada tentáculo está cubierto de ventosas con dientes que se pegan a todo y lastiman y al centro tiene zendo pico como de perico, del tamaño de una pelota de baseball y muy afilado que inspira temor al escucharlo crujir.

En mi opinión, lo más divertido es soltar las piezas y seguir pescando, pues si practicamos el captura y suelta podemos pescar todo el día hasta quedar fatigados, tantos calamares como se quiera. He tenido días en que yo solo he pescado 28 calamares y no le seguí por estar agotado de los brazos. Y eso del captura y suelta en este caso no es por razón de protección a los recursos naturales, pues por todos es aceptado que el calamar de Humbold es una plaga y que los mares están super poblados, por lo que matar un centenar de ellos nada malo ocasionaría pero ¿y luego que se hace con ellos? Así es que vale la pena liberar todo lo que no se consumirá como siempre. Hasta pronto.

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Cortesía de Pro Fishing Boats & Boats
Año 2 Número 08

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